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Curiosidades

¿Alguna vez habéis comido sol@s en un restaurante? Y no hablo de esas veces donde por trabajo o cualquier otra circunstancia motivada por el ritmo frenético de tengo que comer alguna cosa antes de… Me refiero a ir por el simple hecho de disfrutar de tu plato favorito o conocer un sitio nuevo sin la necesidad de acudir con nadie más que contigo mismo.

El otro día mientras  disfrutaba SOLA de un delicioso ramen (qué raro…) y sin tener claro cuál sería el siguiente post de este blog, me apeteció compartir esta pequeña reflexión.

¿Comer solo o acompañado?

Pues me quedo con las dos. Para mí el acto de ir a un restaurante o disfrutar de una experiencia gastronómica ha estado muy ligada y asociada a compartirla con alguien. Además, llena de prejuicios seguramente, siempre me ha dado cierta pena (qué terrible pensamiento) la gente que va sola a los sitios, especialmente a comer/cenar.

Desde bien pequeña y por mi excesiva timidez, me ha dado mucho reparo entrar a los establecimientos sola, por mi excesiva timidez, por lo que ¿cómo se me podría pasar por la cabeza ir a comer sin nadie? 

Fue en Barcelona. Tenía hambre y no me apetecía comprarme un bocadillo y sentarme en un banco o comérmelo por el camino. No soporto comer andando. Por ese motivo, encontré un pequeño lugar y sin pensarlo mucho decidí entrar. Pedí mi comida y me senté. Desde el principio, y para mi asombro, me sentí bien. No quise irme o coger el teléfono para trastear. Sencillamente disfruté de mi plato de pad thai.

Salí contenta. Contra todo pronóstico, aquella experiencia me gustó y sabía que se repetiría. Y así fue. Desaparecieron esos pensamientos ridículos, esos prejuicios que traía y entendí que hay personas que disfrutan de su propia compañía, en este caso, comiendo.

Pero cuidado, esto no quiere decir que haya renunciado a ir a con gente. ¡Para nada! Me encanta ir con mi familia o amigos a comer/cenar y descubrir lugares nuevos. Intercambiar impresiones y sacarle la puntilla a algún que otro plato 🙂

Pero, ¿comemos realmente solos?

Volviendo a la última vez que comí sola (ese rico ramen) subí a  Instagram diferentes fotos. En una de ellas, comentaba mi idea de hacer este post. También contesté algunos mensajes de whatsapp pero tomé consciencia del momento y en el instante que me trajeron el ramen, hice la foto y dejé el teléfono a un lado. Saboreé y disfruté del plato con la única distracción de mirar por la ventana.

Hoy en día, y como dice El Comidista (os dejo un artículo sobre este tema AQUÍ, que, aunque es de hace 4 años, creo que se pude traer a este 2020) no llegamos a estar del todo solos.  Nuestro fiel compañero nunca nos abandona en esas eternas colas para entrar a los sitios, sintiendo esa necesidad de estar conectados a algo que se aleja de reconectarnos con nosotros mismos, y más cuando es nuestra herramienta de trabajo.

En contraposición, hay números estudios que indican que comer sol@ no es saludable. Un estudio de la Universidad de Oxford reveló que lejos de ser algo tan idílico, detrás de comer sol@ se encuentra un perfil de persona triste e infeliz. También es verdad que habla de repetir este acto durante un periodo de tiempo largo y que el estudió se realizó con población inglesa. 

Asimismo, se habla de países del Norte de Europa y, por supuesto, Japón o Corea, donde acudir a comer en solitario no es algo que llame la atención.

Otro dato y que nos sitúa en nuestro país, según el diario ABC, es el siguiente: En España, el 26% de los madrileños y de los catalanes son los que comen solos con más frecuencia durante los días laborables. 

Como conclusión, añadiría que para mí no es lo mismo comer por necesidad, todos necesitamos alimentarnos, que acudir a un espacio con el objetivo de disfrutar de una experiencia gastronómica.

En cualquier caso, tan interesante me parece divertirse con uno mismo, que rodeado de gente.

Me encantaría saber cuál es tu opinión, si has comido alguna vez sol@ y qué te pareció la experiencia.

Nos vemos en la próxima entrada.

Adriana B.

comer solo es muy interesante, pruébalo

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recetas

No hay amor más sincero que el amor a la comida.

Seguro que has escuchado esta frase más de una vez y estoy segura de que la compartes, como yo. Por eso, te invito a que vivas el día de San Valentín con quien tú quieras: tu familia, tus amigos, tu pareja, contigo mismo… y celebres precisamente eso, el amor por la comida. ¿Qué te parece?

5 propuestas de San Valentín adaptadas a todos los gustos

1º. Menús Para l@s más cocinillas

Si eres un/a romántico/a empedernido/a y disfrutas como un niño preparando la cena ¿más romántica del año? te recomiendo que pruebes las siguientes opciones: 

Menú marino compuesto de un delicioso ceviche de gamba seguido de un salmón con albahaca.

Menú  mediterráneo con un baba ganoush como entrante y unos ñoqui caseros con espinacas. 


(pincha en los enlaces para descubrir las recetas)

 

Si estas combinaciones no te terminan de encajar, juega a crear la tuya propia con las recetas que hay en el  blog de TR3S COCINA.

2º. Para los que no tienen tiempo: lista de recomendaciones para cenar en Alicante

Si no tienes tiempo o te apetece salir de casa, tienes dos artículos súper interesantes sobre dónde ir a comer o cenar en Alicante para coger ideas.

Si te gustan los sabores asiáticos te recomiendo sin duda el Thai Corner, pero reserva ya si te decantas por este sitio 🙂 Es muy pequeñito y si no tienen hueco seguramente te recomienden ir al otro restaurante que tienen a 5 minutos. Pero desde mi punto de vista no tiene nada que ver en cuanto a sabor se refiere. 

Si prefieres tapear, échale un ojo a PRO-BAR. Un bar de tapas diferente situado en la Santa Faz que cocina con productazo y seguro que no te dejará indiferente. 

Aunque tengo pendiente escribir otro top recomendaciones, te adelanto este lugar que merece la pena si eres amante del cuscús (como en mi caso). El TK Arabesco, un espacio situado en la C/ Tucumán, al lado de la diputación de Alicante, donde disfrutar de una estupenda bastela de pollo y, por supuesto, de un rico cuscús. Este sitio ha sacado un menú especial San Valentín por 25€.


prepara una cena de san valentín perfecta

3º. Contrata los servicios de un chef a domicilio. 

Como ya te he comentado en alguna ocasión, este servicio de  CHEF A DOMICILIO se está poniendo de moda.

Sin salir de tu casa, un cocinero/a te prepara la cena con opción a servirla para que disfrutes de una velada con tu pareja o tus amigos en la comodidad de tu domicilio.

Bajo la propuesta de un menú completo, el cocinero/a elaborará los platos en un tiempo de dos horas (aproximadamente). Una experiencia culinaria distinta y divertida que te animo a que pruebes en algún  momento 🙂

Puedes ojear el funcionamiento de este servicio en la web de TR3S COCINA ¿Te apuntas?






4º. Cocinar juntos

Cocinar en pareja o en grupo es una idea muy divertida y me parece que se sale de los estereotipos de este día. ¿Por qué no preparar la comida o la cena entre todos? Cada uno aportará sus ideas, sacará el cocinillas que lleva dentro y seguro que pasaréis un momento diferente que recordaréis siempre. 

Os propongo que incluyáis en esta actividad preparar la mesa. Una bonita donde os sentéis a degustar lo cocinado y disfrutéis de vuestra compañía ¿No os parece LA OPCIÓN? 


5º. Comida a domicilio. ¡Dale una vuelta! 

Aquí te propongo una fusión entre la idea 1 y la 2. Eres de los románticos y te apetece quedarte en casa, pero lamentablemente no tienes tiempo. Pues te propongo que pidas a domicilio vuestra comida preferida (o la compres en el supermercado) y le des una vuelta con dos, tres toques de tu cosecha propia.

¿Cómo ?

1º. No seas cutre y dejes los tuppers o recipientes donde te han preparado la comida en el restaurante y aprovecha para poner en práctica tu creatividad. No hace falta complicarse la vida, tan solo fíjate en elegir un color como unión y que te sirva el tipo de comida de inspiración. Si es un menú de pescado, puedes utilizar algún elemento marino como conchas. Si es un menú de comida india, utiliza los colores vivos y estampados. 

2º. Por tanto, no hace falta caer en el rojo. Seguramente haya otro color que os represente, os guste más. Los tonos suaves, tierra y tonos pastel me parecen otra opción elegante y bonita para esta ocasión. 

3º. Una vez tengas el color, escoge la vajilla a juego con el mantel. Así como algún elemento decorativo alejado de la mítica rosa. Quizás algún detalle que para tu pareja o para tus amigos tenga un significado especial. Algún ramo que tengáis todavía por casa, algún marco con una foto, los nombres de cada invitado 

4º. Emplata con sentido común, piensa en los platos que necesitas y evita manchar los recipientes. Emplata con cuidado y delicadeza. Si te animas, puedes comprar flores comestibles y darles un toque con ellas. Las encuentrar en algunas fruterías. 



Y hasta aquí algunas ideas que espero que te animen a pasar una noche sobretodo divertida. La mejor idea es la que más te guste a ti y si te animas a compartirla conmigo me encantará saber cuál ha sido tu propuesta para San Valentín. 

¡Nos vemos en la próxima entrada!

Adriana B.

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